Productos irritantes: por qué decirle no a la fragancia y el alcohol

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En The Chemist Look (y nosotras, a nivel personal) siempre estamos insistiendo con eso de buscar productos sin fragancia y sin alcohol. Y mucha gente nos dice (y es súper entendible) cosas como “¿Son las únicas que saben esto?”, “Seguro hay gato encerrado… la mayoría de las marcas utilizan fragancia y alcohol, debe haber una explicación”.

Y la verdad es que sí, hay una explicación, pero no una que nos convenza a nosotras: la fragancia y el alcohol mejoran MUCHO el aspecto sensorial del producto, y la cosmética tiene mucho de sensorial. Si un producto es lindo, liviano y para colmo huele increíble, es probable que te quedes encantado y vuelvas a comprarlo cuando se termine. Una buena experiencia sensorial aumenta las ventas.

Pero en The Chemist Look nos centramos en formular productos que te ayuden a cuidar la salud de tu piel tanto en el corto plazo como a futuro. Queremos que puedas sentirte a gusto luciendo una piel linda y saludable en todas las etapas de la vida. Por eso, estamos convencidas de que mejorar la experiencia sensorial (y las ventas) de un producto no amerita de ninguna manera bajarle la calidad y, mucho menos, incluir ingredientes que está científicamente comprobado que dañan a la piel. Fragancia y alcohol son algunos de los activos que dejamos afuera de nuestros productos y les contamos por qué.

¿Son tan malos los ingredientes irritantes?

Sí. Los activos irritantes son, por definición, aquellos que causan un daño en la piel u otros órganos, provocando inflamación [1]. 

¿Qué le hacen a la piel?

Los efectos son muy variables y van desde la inflamación subclínica (no se nota nada a la vista) hasta la necrosis (muerte celular), pasando por pasos intermedios como eritema (piel roja), descamación y eccemas [2]. Vale aclarar que, se note o no a simple vista, el daño en la barrera de la piel es un hecho cuando estamos en contacto con irritantes, aún cuando parezca que no pasa nada. Esto no es una teoría, sino que está demostrado y hasta es posible medir el daño subclínico (el que no se nota) mediante diferentes métodos biotecnológicos [3, 4].

La intensidad del efecto que produce el irritante depende de [1, 2]:

  • cuán fuerte sea
  • la concentración a la que esté
  • el tiempo y la frecuencia de exposición
  • cómo se encuentre nuestra barrera previo al contacto (qué tan sana tengamos la piel)

¿Cómo lo hacen?

Causan daño a través de diferentes mecanismos [2, 5, 6]:

  • Perturbación directa de la barrera de la piel
  • Daño de los queratinocitos (células más superficiales)
  • Activación del sistema inmune e inflamación

Inflamación: la gran protagonista

La inflamación es la respuesta inmunológica del cuerpo frente a cualquier daño. No importa si me corto un dedo, me quemo, me pincho o me pongo en contacto con un irritante, la respuesta del cuerpo frente a cualquiera de estos agresores va a ser siempre la inflamación. Vale aclarar que inflamación no es lo mismo que hinchazón, como a veces se cree. Lo que técnicamente implica la inflamación es más complejo y tiene como finalidad la llegada de las células que nos defienden (de la inmunidad) al sitio dañado. Para lograrlo, tienen que salir de los vasos sanguíneos donde se encuentran y llegar a destino. Esto se logra mediante:

  • Vasodilatación: mis vasos sanguíneos cercanos se ensanchan, para llevar más células de la inmunidad a la zona herida
  • Extravasación: las células que forman las paredes de los vasos sanguíneos se separan, dejando salir sangre a los tejidos de la zona dañada, para que las células de la inmunidad puedan llegar al sitio afectado

Estos mecanismos explican la hinchazón y por qué las zonas dañadas se ponen rojas y calientes.

En la piel, en respuesta a los irritantes, ocurre una activación del proceso inflamatorio. Independientemente de si se nota de afuera o no, los irritantes activan a los receptores que reconocen a los agresores (PPRs) y provocan la liberación de citoquinas proinflamatorias (como IL-1α, IL-1β y TNFα). Como resultado, se activa la respuesta inmune que es una cascada de eventos que termina en la vasodilatación y extravasación que les contábamos, con los Linfocitos T (células inmunitarias) llegando a destino [2, 7].

Por qué evitar la inflamación

Tanto en la piel como en otros órganos, inflamación es igual a daño celular. Y daño celular es igual a envejecimiento prematuro y mayor deterioro, además de la posible aparición de patologías en la piel. Carl Thornfeldt, un dermatólogo que lleva más de 30 años investigando y que fue reconocido como uno de los 50 mejores médicos de Estados Unidos, asegura que la inflamación crónica es la causa de los principales problemas de la piel y destaca la importancia de la prevención [8]. Es por eso que cobra tanta importancia mantener saludable nuestra piel, cuidarnos de los agresores (rayos UV, productos irritantes, etc.) y evitar la inflamación.

Un dato no menor es que daños “de los que no se ven”, aplicados de forma repetida, pueden llegar a causar irritación acumulada. Esto se da cuando la piel no logra recuperarse del todo entre aplicación y aplicación del agente irritante, y termina desarrollando dermatitis (inflamación de la piel) [2]. Un ejemplo típico: si lavo los platos un día sin guantes capaz no pasa nada, pero si lo hago a diario seguro la piel me pasa factura. 

Se sabe que las personas con piel sensible requieren un mayor tiempo de recuperación luego de una agresión, por lo que son más sensibles a este tipo de inflamación acumulada [2] (y deben ser aún más cuidadosos que el resto a la hora de elegir sus productos). 

Consejos

Van algunos tips prácticos para cuidar nuestra piel de los irritantes:

  • Evitá los productos con alcohol, fragancia (tanto artificial como natural) y aceites esenciales. Ojo con los productos que se jactan de ser “naturales”: no todos los ingredientes naturales benefician a la piel y de hecho varios la irritan y hay que evitarlos.
  • ¿Cómo sé si mi producto contiene alguno de ellos? Les dejamos los más típicos que se encuentran en cosméticos para que los puedan evitar: Alcohol Denat, Fragancia, Aceite de Lavanda, Mint, Menthol, Aceites Cítricos (de naranja, bergamota, limón, pomelo, lima), Lemongrass, Oak Bar, Eugenol, Eucalyptus, Geranium, Linalool, Peppermint, Canela, Coriander, Fennel, Papaya, Cola de Caballo. Se sorprenderían de la cantidad de productos que los contienen. ¡Chequeen y nos cuentan! 😉 Tip: en las fórmulas, los ingredientes aparecen en orden, de mayor a menor. Es decir, el primer ingrediente que aparece es el que se encuentra en mayor cantidad, el segundo el que le sigue, y así. Fijate siempre en qué orden aparecen los ingredientes irritantes. Si ocupan uno de los primeros 5 lugares de la lista, definitivamente te recomendamos descartar el producto: hace más mal que bien. Si se encuentran abajo del todo, no es tan grave que termines el producto si ya lo tenés, pero sin duda te sugerimos reconsiderar reponerlo cuando se acabe.
  • Cuidá la barrera de tu piel. Está comprobado que cuanto más saludable está, menor es el daño que causan los irritantes [9, 10]. Respaldo científico para utilizar hidratantes bien completas con ingredientes reparadores, humectantes y emolientes. 😉
  • Si tenés exposición laboral a irritantes, utilizá guantes siempre que sea posible.

Básicamente, la clave es la prevención: elegir muy bien a qué sustancias exponemos a nuestra piel y cuidarla para que esté saludable y pueda defenderse de las agresiones inevitables.

Esperamos que les sirva a la hora de elegir sus productos y ¡estamos a las órdenes por cualquier duda! 🙂

The Chemist Look Team

PD: Cuando hablamos del alcohol que irrita a la piel nos referimos al que se encuentra en los ingredientes como Alcohol, Alcohol Denat, Isopropyl Alcohol o SD Alcohol (que es el que incluyen la gran mayoría de los cosméticos con alcohol). Aclaramos esto porque algunos contienen alcoholes grasos, que son hidratantes y no irritan en absoluto (funcionan muy bien para piel seca). A los alcoholes “buenos” pueden reconocerlos en las fórmulas como: Cetyl Alcohol, Stearyl Alcohol o Cetearyl Alcohol. De todos modos, son solo la minoría los que los utilizan, mientras que la mayoría formula con los alcoholes que causan problemas.

REFERENCIAS

[1] R. Tovar and J. B. Leikin, “Irritants and corrosives.,” Emerg. Med. Clin. North Am., vol. 33, no. 1, pp. 117–131, Feb. 2015.

[2] I. S. Ale and H. I. Maibach, “Irritant contact dermatitis.,” Rev. Environ. Health, vol. 29, no. 3, pp. 195–206, 2014.

[3] V. Charbonnier, B.M. Morrison, M. Paye, H. I. Maibach. “Subclinical, non-erythematous irritation with an open assay model (washing): sodium lauryl sulfate (SLS) versus sodium laureth sulfate (SLES).,” Food Chem Toxicol., 39, 279-86, 2001.

[4] V. Charbonnier, B.M. Morrison, M. Paye, H. I. Maibach. “An open assay model to induce subclinical non-erythematous irritation.,” Contact Dermatitis., 42, 207-11, 2000.

[5] H. R. Smith, D. A. Basketter, and J. P. McFadden, “Irritant dermatitis, irritancy and its role in allergic contact dermatitis.,” Clinical and Experimental Dermatology, vol. 27, no. 2, pp. 138-146, 2002.

[6] S. Lisby and O. Baadsgaard, “Mechanisms of irritant contact dermatitis.,” Contact Dermatitis, P. J. Frosch, T. Menné and J. P. Lepoittevin, Eds., pp. 69-82, Springer, Berlin, Germany, 2006.

[7] S. Gibbs, “In vitro irritation models and immune reactions.,” Skin Pharmacol. Physiol., vol. 22, no. 2, pp. 103–113, 2009.

[8] CT DERM. Carl R. Thornfeldt MD. Disponible en: http://ctdermpc.com/about-us/our-staff/carl-r-thornfeldt-md.html

[9] I. Angelova-Fischer, “Irritants and Skin Barrier Function.,” Curr. Probl. Dermatol., vol. 49, pp. 80–89, 2016.

[10] M. J. Cork, D. A. Robinson, Y. Vasilopoulos et al., “New perspectives on epidermal barrier dysfunction in atopic dermatitis: gene-environment interactions,” Journal of Allergy and Clinical Immunology, vol. 118, no. 1, pp. 3–21, 2006.

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