Algunas de las preguntas que recibo más a menudo son por este tema: ¿Soy muy chica para usar X producto? ¿No me estaré “quemando un cartucho”? ¿Y si espero? Estas dudas, por supuesto, no surgen respecto del uso de antioxidantes por ejemplo, sino por el uso de activos que actúan a nivel dérmico. En resumidas cuentas, el temor está en que el producto deje de darnos los mismos resultados.

Son buenas preguntas, y como casi todo, no hay un consenso sobre el tema.

Hay ingredientes que son siempre iguales de efectivos, como es el caso de los antioxidantes, los emolientes y la protección solar.

Empecemos por lo que sí está claro:

A medida que pasa el tiempo -tengas ahora 18, 25, 35 ó 60- la piel se deteriora y afina progresivamente. Ciertos componentes, como el ácido glicólico, otros ácidos exfoliantes y retinoides estimulan la producción de colágeno y mejoran la apariencia y grosor general de la piel. Esto se ha comprobado en numerosos estudios clínicos publicados independientemente. La forma de lograrlo es utilizando ingredientes de calidad y formulados a las concentraciones adecuadas, lo que va a hacer tu piel más fuerte y que las partes que la componen funcionen mejor y más efectivamente.

Vamos ahora a lo que es un poco más complicado:

Es inusual acostumbrarse a los efectos beneficiosos de los activos. Cuando se dan buenos resultados, no hay razón para que esto deje de pasar, a menos que la condición que se está tratando cambie.

Lo que sí puede pasar -y pasa- y que es distinto a que la piel “se acostumbre” es que hay ciertos ingredientes que la piel puede tolerar en concentraciones más altas una vez que se empiezan a usar. Es el caso de los retinoides y el ácido glicólico. Al principio, muchas personas pueden experimentar rojeces, irritación, incluso pelarse de forma visible o tener más granitos de lo normal. Gradualmente, pasados los primeros usos, la piel empieza a poder manejar concentraciones más fuertes.

Repito: no hay un acuerdo en la lista de ingredientes disponibles ni estudios claros de si la piel se acostumbra o no. Por lo general funcionan y los resultados se mantienen aparentes en el tiempo.

Al final no hay tanto misterio y lo importante es que al final del día uno es quien mejor se conoce y sabe si los resultados están o dejaron de estar. No me parece necesario cambiar de marcas de cremas (es como quien dice que tenés usar shampoo y crema de la misma marca o alternar marcas ¡mito!). Los activos que funcionan no tienen mucha ciencia y si están bien formulados van a ser efectivos, siempre.

Usá lo que tu piel necesita en cuanto a componentes potentes (ascorbico, glicólico, retinoico). Si sentís que “mesetás”, alternalo con otro producto o dale un respiro a la piel unos días. Para esto me encanta usar el ejemplo de una dieta: a veces llegás a un punto donde no bajás más de peso, y hay que introducir algún cambio para seguir viendo resultados.

Al final, estos ingredientes siguen siendo ¡las estrellas del antiage! Y si estás en los 25+ o ahí en el límite y no sabés si probar, la edad para esto a veces no importa. Lo que importa es el “estado” de tu piel y qué precisa. Reitero: siempre podés dejar de usarlos y “resetear” el sistema.

La otra opción, es intercambiar concentraciones. Por ejemplo, en el caso de los ácidos me gusta alternar versiones de uso diario con versiones concentradas para usar de vez en cuando y darle un empujón a tu rutina y seguir viendo resultados.

¡Espero que les sea útil!

Un beso

Flo

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